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nuestra filosofía empieza
con el respeto a la tierra.
preservar los alcornocales
es proteger un hábitat único

Desde hace más de trescientos años, cuando en la abadía de Hautvilliers el monje Don Pérignon sistematizó la producción de champagne y recomendaba su tapado con corcho, la gestión de los bosques de alcornocales han estado uno  de los mejores ejemplares de interacción  entre el hombre y la naturaleza. Además de ser el motor de creación de trabajo para miles de personales, los bosques de alcornocales son uno de los ecosistemas de mayor valor en clave de biodiversidad de la zona, acogiendo algunas de las especies animales más amenazadas de los ecosistemas mediterráneos. Preservar los bosques de alcornocales supone, además de perpetuar un método de explotación rentable y sostenible, proteger un hábitat único y de extraordinario valor ecológico.

Y es a los pies de un alcornocal donde todavía tenemos la esperanza de poder ver ejemplares de especies en riesgo de extinción como el ciervo de Berberia o el lince ibérico. También es el bosque de alcornocales el último refugio para animales cada vez más difíciles de ver en el Mediterráneo como el águila imperial, el camaleón o la genetta. Aves rapaces de todo tipo tienen en estos bosques la base de su subsistencia y millones de aves migratorias encuentran en nuestros alcornocales el espacio ideal donde pasar el invierno.  

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Trefinos forma parte de la Red Ibérica de Comercio Forestal de WWF. Esta red, formada por una veintena de empresas del Estado Español y de Portugal, tiene como objetivo conjugar economía rural y ecología a través del consumo responsable. Trefinos promueve la gestión responsable de los bosques de alcornocales utilizando el certificado FSC® en sus procesos de producción. El compromiso de Trefinos con la sostenibilidad queda reflejado de forma clara en la apuesta por el sello FSC®.
Este sello representa para el mercado la máxima garantía de que el corcho que se utiliza se extrae de forma responsable y sin poner en peligro el futuro de nuestros bosques.

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La materia prima

la extracción del corcho,
un proceso 100% respectuoso
con la naturaleza

El primer corcho que forma el árbol se denomina bornizo. Se extrae cuando el árbol tiene unos 35 años y sólo se puede aprovechar para la fabricación de aglomerado. Al cabo de 12 años de haberse extraído el bornizo  se procede a la segunda saca y 12 años más tarde se obtiene el corcho de reproducción, adecuado para su utilización para la producción de tapones. Los alcornocales pueden vivir hasta 300 años.

La extracción de corcho, junto al resto de actividades que se desarrollan alrededor de los alcornocales, como la ganadería, ha ayudado a conservar costumbres y oficios tradicionales en estas sociedades. La supervivencia de estas culturas depende de la correcta gestión de la actividad alrededor del corcho, al mismo tiempo que preserva el ecosistema en un excelente estado de conservación.


El corcho

natural, renovable,
reciclable, biodegradable,
ligero, eco-sostenible

Impermeable a los líquidos y a los gases, buen aislante térmico y acústico, elástico, compresible, muy resistente y garantía de un excelente sellado protegiendo así al vino de la oxidación pero a la vez garantizando una transferencia de oxígeno correcta que permita una maduración adecuada, el corcho es un material muy apreciado desde los inicios de la civilización.

El corcho es la corteza del alcornoque (Quercus Suber) , un árbol que crece espontáneamente en el Mediterráneo occidental. Los más de dos millones de hectáreas de alcornocal se reparten entre España, Portugal, Francia, Italia, Marruecos, Argerlia y Túnez. El alcornocal crece en zonas poco elevadas (máximo 500 o 600 metros), con lluvia moderada y la presencia ideal de, como mínimo, un mes seco durante el año.  Necesita terrenos sin calcio y poco compactos para facilitar así la oxigenación. 

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Un bosque de alcornocales es una mezcla de diversas plantas y tipos de suelo donde se encuentra una gran variedad de flora y fauna y que tiene muchas otras funciones, como la agricultura o la caza. Los alcornoques actúan como refugio para algunas especies vegetales y animales más amenazadas en la península ibérica y de todo el Mediterráneo. En una superficie de alcornocales equivalente a la quinta parte de un campo de futbol se ha llegado a contabilizar hasta 135 especies de plantas.

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Nuestra misión, en Trefinos, es de responsabilidad hacia la protección de estos bosques ya que desarrollan una gran función desde un punto de vista medioambiental, favorecen la fijación del suelo y lo protegen de peligros como la erosión o la desertización, contribuye a regular el ciclo hidrológico aportando agua a los acuíferos naturales, prevé el cambio climático y representa un hábitat para la fauna.
Además, no hay que olvidar el rol de protector natural y mitigador de los efectos de los incendios forestales, fenómeno que anualmente reduce de forma significativa la masa forestal y el espacio mediterráneo.


Gestión de recursos

el desarrollo sostenible
requiere estrategias
globales y políticas eficientes

Trefinos hace un evidente gesto de respeto medioambiental con una filosofía basada en la gestión ecológica de recursos. El uso eficiente de la energía, no sólo de las tradicionales  sino también de las renovables, se hace cada vez más imprescindible y no sólo por el ahorro que representa.

 Al mismo tiempo, se toman unos criterios en clave ecológica cuando se establecen los procesos de producción: gestión responsable de los residuos, minimización del impacto medioambiental, uso de los materiales reciclados y reciclables...

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Nuestro objetivo es la consecución de cero residuos como parte de la política medioambiental de la empresa, traduciéndose en la gestión de nuestro procesos productivo hasta esta finalidad a través de la reutilización o venta de los residuos generados durante este proceso, principalmente en forma de polvo de corcho.

Huella de carbono

con la tecnología no es suficiente,
hay que poner el corazón

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El cambio climático, provocado por la emisión de gases de efecto invernadero  es uno de los factores que ponen en peligro la supervivencia del planeta. Y es evidente que la mejor parte del calentamiento global proviene de las actividades humanas: el transporte, la actividad industrial, la vida en el hogar.... todo implica consumir energía, y en consecuencia contribuir a las emisiones a la atmósfera.

Trefinos quiere contribuir a la lucha por la sostenibilidad mediante acciones encaminadas a la cuantificación de la huella de carbono con el objeto de identificar las fuentes de emisiones de gases con  invernadero en sus procesos de producción, y así definir mejores objetivos, adoptar políticas de reducción de emisiones más afectivas y tomar iniciativas de ahorro energético.

Por otra parte, debemos tener en cuenta que el alcornocal, la fuente de materia prima para nuestra actividad, es un extraordinario captador de CO2 por las especiales características de su corteza. La explotación racional, con el consiguiente proceso de renovación del corcho que representan, enfatiza aún más esta virtud. Un alcornocal al que se le retira periódicamente la corteza produce hasta cinco veces más corcho que un ejemplar sin tratar, de manera que su potencialidad como fijador de dióxido de carbono se multiplica